Patrimonio cultural de la vid y el vino

Desde la época romana hasta la actual los espacios destinados a la producción de vino han mantenido algunas de sus características como la distribución de las áreas de trabajo en función de la orientación:

1 El lagar: Sur o Norte. Espacio cuadrado donde se producía la recepción de la uva, pisado, prensa del hollejo y primera fermentación del mosto.

2 Tijanas empotradas: a Sur.

3 Fumarium: Aberturas que dejaban pasar el humo.

4 Bodega de Conservación: Norte. Se situaba siempre en las partes bajas del edificio o enterradas para evitar malos olores. Esta es la razón por la que se sitúan a Norte. Así con una exposición fría y húmeda el vino perdura más en el tiempo y se mantiene una temperatura constante a lo largo de todo el día.

En nuestra zona, hasta finales del siglo XIX, la producción de vino se daba en cuevas subterráneas.

Actualmente están abiertas al público las del barrio de La Villa de Requena que fueron construidas al horadar la toba caliza por nuestros antepasados, normalmente desde sus propiedades, penetrando en el subsuelo y formando las bóvedas de las cuevas.

Comenzaron siendo silos para almacenar el cereal, sirvieron de refugio en diferentes épocas de guerra y terminaron siendo bodegas que aún conservan los elementos básicos de la elaboración de vinos como son los respiraderos, los trullos, canalizaciones y tinajas de grandes dimensiones datadas desde el siglo XII.

Las cuevas disponían de una antesala llamada “boca” donde se llevaba a cabo la recepción de la uva y el prensado. Este espacio ya se encontraba en el subsuelo para garantizar la baja y constante temperatura y su pavimento solía estar en pendiente. La sala de conservación a modo de cueva estaba a un nivel inferior. De este modo se facilitaba el movimiento del vino por gravedad desde los trullos a las tinajas a través de unas pequeñas canalizaciones.

Cabe destacar la buena conservación de muchas de las bodegas subterráneas de Utiel que sus propietarios han sabido mantener a lo largo de los siglos.

A finales del siglo XIX los burgueses y más tarde las cooperativas (asociación de agricultores) crean espacios industriales para la producción del vino. En una primera etapa las características comunes son:

- Pilares de ladrillo

- Vigas de madera

- Viguetas de madera. Luz < 4 m.

- El hierro fundido es solo decorativo, no estructural.

El ejemplo más destacado de esta época es Torre Oria. Más tarde se adopta también el hierro para formar la estructura y esto nos permite crear espacios diáfanos como es el caso de La Casa Nueva. La disociación entre casa y bodega lleva a separarlos hasta convertirlos en 2 edificaciones independientes (véase Casa La Noria).

Estas dos últimas bodegas fueron muy relevantes ya que introdujeron cambios que marcaron la arquitectura de la zona hasta llevarnos a las construcciones actuales de tipo industrial.

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